MISIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL SHINTUYA

Los antecedentes a la fundación de la Misión de Shintuya es uno de los episodios más resaltantes en la historia de los Misioneros Dominicos. El territorio del río Colorado era considerado como el bastión de los entonces llamados "Mashcos", tribu guerrera que rechazaba con violencia cualquier penetración en su área del hombre blanco, después que el boom cauchero dejara en ellos una marca imborrable de muerte y esclavitud. Expediciones organizadas y bien armadas fueron repelidas violentamente una y otra vez.

Pero un dominico, el P. José Álvarez, buscó una nueva estrategia para acercarse a ellos. La primera expedición al Colorado que logra contactar pacíficamente con los "Mashcos" se da en 1940, cuando se organiza la expedición científica Wener-Gren, de la cual forma parte el P. José Álvarez. Primero se hicieron en hidroavión algunos vuelos de reconocimiento sobre los ríos Colorado, Blanco y Shilibe, arrojando regalos a las familias que veían.

Sería en agosto de este año cuando el grupo del que formaba parte el P. Álvarez se encuentra con el grupo liderado por Paijaja y ante la sorpresa de todos se dirige a ellos en su idioma: "Paijaja duen huamaambi" (Paijaja, hermano mío). La palabra "huamaambi" (hermano) logró entablar relación amistosa, pero una expedición de Mashcos enemigos de Paijaja obligó la retirada de los expedicionarios. La expedición Wener-Gren se consideró como fracasada, pero el P. José intentaría de nuevo al año siguiente visitar el río Colorado, esta vez con la compañía de otro misionero, el P. Gerardo. Esta vez fue recibido al grito de "huamaambi" y fueron acompañados hasta el poblado de Paijaja. Una frase repetida varias veces reflejaba sus impresiones del P. Álvarez: "Daja gioe huamaambi daja gios" (No eres mentiroso, hermano, no eres mentiroso). Cinco días permanecieron con ellos, obteniendo importantes informaciones de los habitantes de la zona.

El P. José, acompañado esta vez de Paijaja y otros miembros del grupo, pudo visitar el Alto Madre de Dios, pasando por los ríos Palotoa, Salvación y Carbón, con la intención de llegar a las cabeceras del río Nahuene, en el Alto Colorado.

En Junio de 1941 realiza otra expedición rumbo al Pukiri, en búsqueda de nuevos grupos familiares, pero aún falta contactar con el grupo más temido de todos, los Amarakaeri. En Noviembre hace un nuevo viaje al Nahuene, pero los pobladores que allí había conocido ya no estaban, aunque en su retorno encuentra algunos Huachipaeris.

En 1943, al fin se decide a crear una Misión, en las cabeceras del río Caichihue, afluente del Inambari, en la cual mandó gravar una inscripción que ha hecho historia: "HONOR A DIOS Y LIBERTAD A LOS MASHCOS". Por todos los rincones del río Colorado (o Karene) y durante cuatro años llevó a todos esta buena noticia, contactando con nuevas familias, pero sin llegar a conocer a los temidos Amarakaeris.

En 1950, después de realizar un viaje a España, retorna al Madre de Dios hacia el río Blanco y, sorpresivamente, se encuentra con un grupo de más de ciento cincuenta Amarakaeris, que les rodean bajo amenazas e insultos y les despojan de todo lo que llevan. Todo indicaba que iban a ser asesinados, cuando uno de los guías Mashco que le acompañaba comienza a gritarles que "deben respetar a mi papá anciano" (Apaktone), palabra que sirvió de salvación milagrosa. Al fin, el P. Álvarez pudo hablarles y esa tarde fueron abandonados. Al año siguiente vuelve a encontrarse con los Amarakaeri en el río Enveznue, y de nuevo fueron apresados, esta vez durante dos días, mientras llegaban en mayor cantidad. Pero al tercer día el curaca le envía dos flechas, en señal de que podían irse tranquilos. Ya de regreso uno de los guías Mashco le indica que todo el griterío no era de amenazas, sino de alegría por la llegada del "Apaktone", de quien no querían desprenderse. Un tercer viaje le sirvió para confirmar esto, y es entonces cuando decide que la Misión de Caichihue debe ser trasladada al Alto Madre de Dios.

Esto ocurre en 1954, escogiendo como lugar para la nueva Misión la boca del río Palotoa, acompañado esta vez por los propios Amarakaeris del río Enveznue. A este lugar se iban incorporando diversos grupos Harakmbut: Amarakaeris, Huachipaeris, Jiptaneris, Kipundirinieris, Kisambaeris. Y en 1956, el P. José logra que todos ellos conozcan a su propio curaca, su Huantupa, que no es otro sino Mons. Javier Ariz.

Por desgracia, en 1957, una inundación destroza el poblado de Palotoa y deciden trasladarse a un lugar más seguro, en la boca de un pequeño río llamado Shintuya, donde la Misión permanecerá hasta nuestros días.

La historia de Shintuya es la de una estrecha relación entre la Misión y su población Harakmbut, íntima y estrecha en unas ocasiones y conflictiva en otras. Pero la acción de la Misión ha hecho que Shintuya en el poblado más importante del Alto Madre de Dios, contando en la actualidad con todos los servicios básicos, como Escuela de Primaria, Colegio de Secundaria, Posta Médica, agua y energía eléctrica.

- Ubicación: C.N. Shintuya, Distrito de Manu, Provincia de Manu, Madre de Dios

- Fundación: 1953, P. José Álvarez Ø POBLACIÓN: 1,000 habitantes

- Área geográfica: Alto Madre de Dios 

- Núcleos poblados: Salvación, Boca Manu, Boca Colorado

- Comunidades Nativas en el área: Palotoa, Shintuya, Tayacome, Yomibato, Diamante, San José, Puerto Luz, Boca Isiriwe, Shipetiari.

- Grupos Étnicos: Harakmbut, Machiguengas, Yines y colonos.

- Acceso: Carretera Cusco-Paucartambo-Pilcopata-Shintuya; Vía fluvial desde Colorado

Llana Secade, Fr. Cesár Luis

Responsable (02/02/18)

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