CUATRICENTENARIO DE LA MUERTE DE SANTA ROSA DE LIMA

Inicio del Jubileo en el Monasterio de Santa Rosa de Santa María​

Con una fiesta de fuegos artificiales, banda de música y repique de las campanas se inauguró el año jubilar, conmemorando los 400 años de la muerte de Santa Rosa de Lima, en el mismo lugar de su fallecimiento, la casa de sus Padrinos De la Masa, que ahora es ocupado por el Monasterio de Santa Rosa de Santa María en la Ciudad de los Reyes.

La ceremonia fue presidida por el Eminentísimo Señor Cardenal  Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y concelebrada por Fray Juan José Salaverry Villareal, Prior Provincial de la Provincia Dominica San Juan Bautista del Perú,  friales dominicos y otros sacerdotes invitados.

Se inició con una sencilla procesión por los claustros del Monasterio con la imagen del tránsito de Santa Rosa, luego el Señor Cardenal abrió la puerta Jubilar, y, finalmente la Eucaristía.

En la homilía el Cardenal destacó que el camino de santidad que Rosa escogió estuvo basado en la oración, la cruz y la solidaridad. La oración le ayudó a Santa Rosa a morir al amor propio, a ser cada día más sencilla, para entenderse con los más pobres. Recordó las palabras del cardenal Joseph Ratzinger, en una de sus visitas al Perú, cuando dijo que la Santa “es la Rosa de Lima que difunde el perfume de Cristo”.

 El Arzobispo de Lima también  mencionó  que Santa Rosa, escogió la cruz como otro de los caminos al cielo. La cruz de Cristo que es amor y dolor, gozo y paz; y, por último, señaló que el tercer camino escogido por Santa Rosa fue la solidaridad, especialmente con los más pobres y necesitados. Jesús amó mucho a Rosa y Rosa amó mucho a Jesús.

Al término de la celebración Eucarística, El P. Juan José Salaverry, Prior Provincial de la Provincia Dominicana de San Juan Bautista del Perú, agradeció la presencia del Cardenal y recordó que este año para la Orden de Predicadores es un año de bendiciones y jubileos. La Orden agradece a Dios el don de los hermanos y hermanas que como Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena, asumieron el Evangelio como programa de vida y fuente de predicación. Así mismo, destacó que el ministerio de la predicación, no sólo lo cumple la Orden desde el pulpito o la cátedra, sino desde el testimonio diario de una vida sencilla comprometida con el Evangelio y con el prójimo como lo hicieron Santa Rosa y San Martin.

Los files limeños y los integrantes dela familia dominica del Perú, abarrotaron el templo de las Monjas de Santa Rosa de Santa María.  La ceremonia estuvo animada por el coro de los Heraldos del Evangelio.

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